POESÍA/POETRY

GASPAR OROZCO

 

*

Aquel tiempo lo viví bajo el signo de lo rojo. Cada grano de arena, cada gota de agua, cada chispa llevaba un mensaje escrito en ese código. Las voces y la quietud que las rodeaba se volvieron rojos. La ciudad y su sombra siguieron ese camino. El mar se transformó en un gran movimiento de sangre. Todo lo registré con detalle en tinta de ese color. En algún momento, decidí enfrentar esa presencia y crucé clandestino las fronteras del reino, ahí donde las grandes hogueras arden toda la noche. Me volví rojo y desaparecí entre la gente y los caminos. Ahogué mi nombre en el río. Me deshice en el polvo que se levanta en el camino real. Me hice la humedad de las hojas, el óxido del mineral. Siempre con los ojos abiertos en esa luz y el oído atento a ese silencio. Llegué hasta el punto más lejano del país. Y una noche desnuda, la noche más larga del otoño, divisé la punta del azul.

*

¿Y el fuego que no se ve? ¿Cómo registrarlo? ¿Y la llama que invisible cerca al cuerpo? ¿Y la hoguera incolora que arde en el cerebro? ¿Cómo dibujarlas, cómo explicarlas? El incendio ciego encerrado en cada gota de sangre, ¿con qué tinta, con qué pigmento se traslada al papel? ¿Cómo hacer visible el alcohol que quema su anillo fantasma en la retina? ¿Y el fuego innombrable que calcina la lengua? ¿Y el alambre ardiente y afilado de la circunferencia que te atraviesa el alma? ¿Cómo decirlos, cómo llamarlos?

*

Toda luz implica un viaje.

*

En las notas de sus viajes en México en la década de 1890, Carl Lumholtz refiere que para los huicholes los cristales de roca representaban gente misteriosa, que al llamado del shamán llegaban volando por el aire como pajaritos blancos, que después se cristalizaban. Tales cristales se guardaban con celo, pues contenían el poder y la luz del alma de los muertos, gente ejemplar de la tribu. Brindaban especial poder en ese ritual central para los huicholes, la cacería del venado. Los cazadores de venado –escribe Lumholtz- se convierten en cristales al morir y acompañan al sol en sus viajes. Viven donde el sol se alza, en un sitio llamado “donde las nubes se liberan a sí mismas”.

*

En el otoño de 2014, los telescopios de tres satélites registraron el momento en que una estrella del tamaño del sol era devorada por un agujero negro. Esto sucedió en Coma Berenices, galaxia a 290 millones de años luz de la tierra. Cuando el agujero sorbe y comienza a deshebrar la energía condensada de su cuerpo, el astro que se desintegra deja escapar descargas de luz, llamaradas que se hacen más débiles al cruzar el punto sin retorno de la nada. Los astrónomos conocen este fenómeno como perturbaciones de la marea, una disrupción en el tejido del cosmos que deja tras de sí una señal en el espacio, un anillo de gases que emiten una luminosidad azulada. Yo las entiendo como el grito final de una estrella antes de morir, una voz azul que se pierde en la distancia y el tiempo.

*

La luz no brilla solo en los hombres que pueden definir qué es la luz.

Una sociedad libre es aquella en la que la luz alcanza a los más humildes, por

lo menos como un reflejo y los mueve a esperar el alba,

aún en la más espesa oscuridad

Jean Guéhenno

*

La luz última vista a través de una bolsa de plástico. La luz de voltaje vacilante de los torturados. La luz espesa de las ciudades desangradas. La luz seca de los pueblos arrasados. La luz de los que les arrancaron el rostro. La luz ausente de los desaparecidos. La luz agria de las fosas comunes. La luz de las hogueras en el basurero. La luz aséptica de las transferencias bancarias. La luz ciega de los noticieros nocturnos. La luz secreta de la frontera. La luz de oro de los asesinos. La luz de la memoria que no muere. La luz blanca de la lluvia que viene.

*

El caballo rojo. Marca de esténcil con aerosol en un muro de la calle 35. El caballo que se quema en secreto: llama encendida a mitad de la isla. El caballo que entra en el mediodía: mar abierto al final de los túneles. El caballo brasa cuando el sol divide y hunde su oro en las calles. El caballo rojo que vela el sueño de cuarzo de los mendigos. El caballo de los desesperados. El caballo que cruza la frontera por el lecho de un río seco. El caballo de lumbre en la isla de los ciegos. El caballo que da vueltas en la noche de estrellas muertas.

*

Todo relámpago implica una frontera borrada.

*

En el círculo infrarrojo, una sombra. Cien sombras. Mil sombras. Un país de sombras que cruza la línea.  

 

*

I lived that time under the sign of red. Each grain of sand, each drop of water, each spark carried a message written in that code. The voices and the stillness that surrounded them turned red. The city and its shadow followed that path. The sea became a great movement of blood. I recorded everything ,with detail, in ink of that color. At some point, I decided to confront that presence and clandestinely crossed the borders of the kingdom, there, where great fires burn all night. I turned red and disappeared among the people and the roads. I drowned my name in the river. I fell apart in the dust that rises on the royal road. I became leave’s the humidity the mineral’s oxide. Always with eyes opened to the light and ears attentive to the silence. I reached the farthest point of the country. And one naked night, during the longest night of autumn, I saw the tip of blue.

*

And the fire that cannot be seen? How should it be registered? And the flame that invisibly engulfs the body? And the colorless fire that burns in the brain? How to draw them, how to explain them? The blind fire enclosed in each drop of blood, with what ink, with what pigment is it transferred to the paper? How to make visible the alcohol that burns its invisible ring in the retina? And the unnameable fire that calcinates the tongue? And the burning sharp wire of the circumference that pierces your soul? How to utter them, how to name them?

*

All light implies a journey.

*

In the notes of his travels through Mexico in the 1890s, Carl Lumholtz says that for the Huichol, the rock crystals represented mysterious people, who, at the call of the shaman, came flying through the air like white little birds, which later crystallized. Such crystals were guarded with zeal, for they contained the power and light of the soul of the dead, exemplary people from the tribe. They offered special power in that central ritual for the Huichols, the deer hunt. Deer hunters, writes Lumholtz, become crystals when they die and accompany the sun on its journeys. They live where the sun rises, in a place called “where the clouds become free from themselves”.

*

In the fall of 2014, the telescopes of three satellites recorded the moment when a star with the size of the sun was devoured by a black hole. This happened in Coma Berenices, a galaxy 290 million light years away from Earth. When the hole sucks and begins to untangle the condensed energy of its body, the star that disintegrates lets out discharges of light, flares that become weaker when crossing the point of no return from nothing. Astronomers know this phenomenon as disruptions of the tide, a disruption in the tissue of the cosmos that leaves behind a signal in space, a ring of gases that emit a bluish luminosity. I understand them as the last cry of a star before dying, a blue voice that is lost in distance and time.

*

Light does not shine only on men who can define what light is. A free society is one in which light reaches the most humble, at least as a reflection and moves them to wait for the dawn, even in the thickest of darknesses.

Jean Guéhenno

*

The last light seen through a plastic bag. The hesitant voltage light of the tortured. The thick light of bled cities. The dry light of the devastated towns. The light of those who had their faces ripped off. The absent light from the disappeared. The sour light of the common graves. The light of the fires in the dumpster. The aseptic light of money transfers. The blind light of the night news. The secret light of the border. The golden light of the murderers. The light of memory that does not die. The white light of the coming rain.

*

The red horse. A Stencil mark with spray on a wall on 35th street. The horse that secretly burns: a flame lit in the middle of the island. The horse that enters at noon: an open sea at the end of the tunnels. The horse coals when the sun divides and sinks its gold in the streets. The red horse that watches over the quartz dream of the beggars. The horse of the desperate. The horse that crosses the border through the bed of a dry river. The horse of fire on the island of the blind. The horse that goes around in the night of dead stars.

*

All lightning implies an erased border.

*

A shadow, in the infrared circle. A hundred shades. A thousand shades. A country of shades that crosses the line.

*Traducción: Chelsea González

 

Notas dispersas sobre la frontera

Creamos una pequeña frontera entre la oscuridad y la oscuridad

Rolf Aggestam

1

Hace justo 20 años, en una noche del corto verano de 1997, escribí lo siguiente:

Por las mañanas, cuando cruzo la frontera, las banderas de los dos países ondean en lo más alto del puente, marcando el límite estricto entre ambas naciones. De noche, al regresar, las banderas ya fueron arriadas y el puente no es un lugar de limites, sino que vuelve a ser un simple puente en el que agua transcurre por debajo y la noche fluye por arriba. Algunas veces, la luna es la única que hace ondear su bandera sobre el rio. Tierra de nadie, tierra de todos. 

Mi casa está lo bastante cerca de la línea fronteriza como para oír, a todas horas los vuelos rasantes de la Patrulla Fronteriza, la Border Patrol. Ya de noche, los silbidos de los trenes de carga se distinguen con claridad, aunque es difícil determinar en que país canta la máquina. Y muy entrada la noche, escucho detonaciones, ráfagas aisladas, disparos lejanos que perforan la noche mexicana.

 

Todo lo que queda es el silencio.    

 

Escribo ahora esto en otro verano, en otra noche a la orilla de otro río. En esta delgada hora de agosto, el Hudson es una noche que se desliza dentro de la noche, un rio de penumbra que cruza denso la penumbra. Al otro lado, entre los acantilados y los árboles, brilla alguna vez una luz. Me quedo observándola hasta que se apaga entre lo negro.

2

¿Dónde está la frontera entre lo que escribo yo y lo que escribe otro? ¿Dónde está el límite entre mi palabra y tu palabra? Está el idioma, por supuesto. Esta lengua que vino del otro lado del mar y que sigue resonando como una piedra en el desierto, esta lengua que sigue brillando como una torre de bronce en la distancia marca una primera frontera. Pero si vamos -como debemos ir- más allá, si nos atrevemos a dispersar Babel, ¿cuál es mi palabra y cuál es tu palabra? Podríamos seguir así hasta alcanzar el corazón de cristales del grano de arena. Las líneas se borran y el verbo queda. Los muros se erosionan, la tierra permanece.

3

Toda ola es un muro que se derrumba.

4

Del otro lado, el relámpago es un pájaro que se quema en su sombra.

5

Del otro lado, las palabras son hogueras negras que se extinguen al filo del alba.

6

La poesía es el primer contrabando.

 

Scattered Notes About the Border

 

We create a small border between darkness and darkness

Rolf Aggestam

1

Exactly 20 years ago, on a short summer of 1997, I wrote the following:


In the mornings, when I cross the border, the flags of the two countries wave at the top of the bridge, marking the strict limit between both nations. At night, when returning, the flags were already lowered and the bridge is not a place of limits, but once again a simple bridge with water running below and night flows above. Sometimes, the moon is the only one waving her flag over the river. No man’s land, everyone’s land

My house is close enough to the border line to hear the Border Patrol flying by; “La Border Patrol”. At night you can clearly identified the whistles of the cargo trains, although it is difficult to determine in which country the machine is singing. And late at night, I hear detonations, isolated bursts, distant shots that pierce the Mexican night.


All that remains is silence.    


I write this now in another summer, on another night at the edge of another river. In this thin August hour the Hudson is a night that slides into the night, a river of dense gloom crossing the gloom. On the other side and sometimes, between the cliffs and the trees, a light shines. I stay watching it until it goes out swallowed by the black.

2

Where is the border between what I write and what another writes? Where is the limit between my word and your word? There is the language, of course. This language that came from the other side of the sea and that continues to resonate like a stone in the desert, this language that continues to shine like a bronze tower in the distance marks a first border. But if we go – as we should go – further on, if we dare to disperse Babel; which is my word and which is your word? We could continue like this until we reach the heart of crystals of the grain of sand. The lines are erased and the verb remains. The walls erode, the earth remains.

3

Every wave is a wall that crumbles.

4

On the other side, lightning is a bird burning in its own shadow.

5

On the other side, words are dying black bonfires at dawn.

6

Poetry is the first contraband.

*Traducción: Samuel Dhalmat


DALJIT NAGRA

 

Hadrian’s Wall

Around the old blown names

Birdoswald, Cawfields or Vindolanda,

each fortress and straight line of stone

partition was built by an exotic emperor

to keep out the barbarous.

I’ve come to this wall crowning England,

this quaint symbol of divided man,

to honour the lineage of our tall ideals;

to ask, the more stacked a wall, the more shielded

a haven, the cleaner the blood?

Where will our walls finally end? In

the gigabytes of our biometric and online

lives, in our passports? To keep us

from trespass, will our walls be raised

watchful as the Great Firewall of China?

 

El muro de Hadrian

Alrededor de los viejos nombres vejados

Birdoswald, Cawfields o Vindolanda,

cada fortaleza y rectitud de su piedra

fue construida por un exótico emperador

para mantener a raya a los bárbaros.

He venido a este muro coronando Inglaterra,

símbolo pintoresco del hombre dividido,

y honrar el linaje de nuestros altos ideales;

y preguntar, cuanto más apilada la pared, cuanto más

protegido un refugio, ¿más limpia la sangre?

¿Finalmente, dónde acaban nuestros muros? ¿En

los gigabytes de nuestras vidas biométricas online,

en nuestros pasaportes? Para evitar que invadamos,

¿nuestros muros se levantarán vigilantes

como el Gran Cortafuegos de China?

*Traducción: Rodrigo Castillo

 


ANTHONY ANAXAGOROU

Ecumene

America is a giant. Cyprus is a flea. – Lyndon B. Johnson

 

I’ve always wanted more

to point & cry & say look, but you

made yourself mock, embarrassed history

 

mates would say where when everywhere

was stuck on a classroom wall, when the sea

hosting the facile gull wore you like spume

 

all nook & noun; when Mr Dhondy

listed Britain’s ex-colonies he omitted you,

pitiable street-sweeper stalking trash,

bring me zoom, call Pluto for a giggle   

 

olive bruise I wished you mass or whisper

tucked into the world’s waist like a crease,

why make me explain you until my mouth

became a scythe, why bifurcate – Europe

or the Middle East, myth or ganglion

 

(in my room I hung you above my bed

white for breaking yellow for copper

green for possibility your north * south

I saw you emboldened, bursting

across the Levant with a geography

all yours standing up for us. Her rock).

 

One afternoon Mr Dhondy asked

us to pin-mark our origins, approaching

with cartographic care, the syringed tip

almost historic, curious glances, chortles

at Pakistan Somalia Uzbekistan Turkey

short empires of pinheads colonising

the board

 

the bodies of our belonging pockmarked  

I stepped up pin ready, stopping to seek you,

fiduciary calling, crunched between giants

like armpit hair, driving that bastard in

just to hear you say something, idle lump

announce yourself to the world, this group,

but you knew only to spread wounds,

lacerations where oceans rush to babble.

 

Some years later I will be in San Diego

where I’ll become a game for Americans

wanting to place me, your name shearing

their teeth, abstract algebra, you’re still

too small to fit anything, I elucidate

as best I can, they settle for Turkey

Egypt Greece Dominican Republic –  

later I’ll stare at you until you’re dead

& I can say yes to them all.

 

Moving out my parent’s house

I put you in a box with East 17 cassettes,

Swiss army knives & souvenir lighters,

by then I’d stopped bothering, accepted

what I must, knowing you at least cart

sun & the young still party with you;

we took time when considering the walls,

where best to hang things, what we wanted

seen, applauded by the hundreds of visitors

we eventually invited in.  

 

Ecumene

América es un gigante. Chipre es una pulga. – Lyndon B. Johnson

Siempre quise señalar

& llorar & decir “mira”,

pero te hiciste menos, los compañeros de la historia dirían

 

avergonzados que cuando todo estaba colgado en la pared del aula,

cuando el mar que albergaba a la gaviota fácil te llevaba como espuma

 

todo fue rincón y sustantivo; cuando el señor Dhondy

enumeró las ex colonias británicas, te omitió,

barrendero lastimoso pepenando basura,

denle zoom, atiende a Plutón y da una carcajada

 

oliva-risueña que deseé masacrar o susurrar

metida como pliegue en la cintura del mundo,

¿por qué haces que te explique que mi boca

se convirtió en guadaña?, ¿por qué bifurcar? Europa

o el Medio Oriente, mito o ganglio

 

(en mi habitación te colgué encima de mi cama

blanca, por romper el amarillo, por el verde cobrizo,

por la posibilidad de que tu Norte * Sur te viera

envalentonado, estallando

por el Levante con una geografía

en la que todos tuvieran que defendernos. Su roca).

 

Una tarde, el Sr. Dhondy pidió señalar

nuestros orígenes, acercándonos con cuidado cartográfico,

la punta de jeringa cuasihistórica, las miradas curiosas, risas

sobre Paquistán, Somalia, Uzbekistán, Turquía,

cortos imperios de cabezas de alfiler que colonizan

la tabla

 

los cuerpos en nuestra pertenencia picados

de viruela, avancé con la punta del alfiler,

deteniéndome para buscarte,

–vocación fiduciaria–, crujiendo entre gigantes

como pelo de las axilas, conduciendo al bastardo

sólo para oírte decir algo, holgazanear

y anunciarte al mundo, este grupo,

y sólo sabías diseminar heridas,

laceraciones donde los océanos se apresuran a balbucear.

 

Algunos años más tarde me asentaré en San Diego,

donde me convertiré en un juego para los americanos

que quieran ubicarme –tu nombre cizalla los dientes–,

álgebra abstracta, aún eres demasiado pequeño

para enterrar cualquier cosa, lo aclaro lo mejor que puedo,

se conforman con Turquía, Egipto, Grecia, República Dominicana,

después te miraré hasta tu muerte

y pueda decir sí a todos.

 

Al mudarme de la casa de mis padres,

te puse en una caja con casetes East 17,

cuchillos del ejército suizo & encendedores de recuerdos,

para entonces había dejado de molestarme, acepté

lo que debía, supe que por lo menos el sol va a tu costado

& los jóvenes aún van de fiesta contigo;

nos dimos un tiempo para considerar los muros,

dónde es mejor colgar las cosas, lo que queríamos

ver, y aplaudimos por los cientos de visitantes

a los que eventualmente invitamos a entrar.

 

Uber

Furrowed in his seat

a grey continuum of thought

crosses the artifice of a Magic Tree,

radio hums low songs into both of us,

one of two phones rings

he tells her he’ll call back

in a language he forgot to fully pack

eight years since.

A flag of bargain fabric

hangs from the rear-view, a prayer

in Arabic stuck to the dash, I ask

if he prefers it here, he mainly works nights

he says it affords him a simpler kind of sleep,

people are generally more reasonable

the roads less congested

but the rest he misses.

 

At the lights I ask if he has children

from his shirt pocket he pulls

a warm photo of a girl,

I note the same narrow eyes

the exact roundness of face

but she seems fixed with happiness,

she is nine he says and I haven’t seen her

for over five years, or maybe six.

 

A kind of rain falls on the windscreen

the burnished exterior marred,

wipers wave like a drowsy set of arms

defending the body from two thousand

one hundred rain drops,

the car in front makes an emergency

stop, three homeless men and a woman

step blindly into the road, a car horns.

 

Will you see her again, I ask?

That’s the plan he says

as traffic builds, cars stacking up

against one another like suitcases,

I should have gone the other way he sighs,

a car white as soda lakes pulls up beside us

                                                             go home

                                                             go home

he swallows fear, bites rage

tucking his daughter back inside,

looking straight into the rain,

hands turning white from gripping the wheel,

the radio suggests a weekend break to Europe,

and what about you he asks,

do you have children,

do you prefer it here?

 

Uber

Clavado en su asiento

bajo continuo pensamiento gris

cruza el artificio de árbol mágico

la radio tararea suaves canciones,

uno de los dos teléfonos suena,

él le dice: devolveré la llamada

en un idioma que olvidó del todo

ocho años ya desde entonces.

 

Una bandera de tela barata

cuelga de la parte trasera, una oración

en árabe pegada al tablero, le pregunto

si él la prefiere aquí, trabaja principalmente en las noches,

dice que ofrece un sueño más simple,

las personas son más razonables,

los caminos menos congestionados

ahora extraña todo lo demás.

 

En las luces le pregunto si lleva niños

en el bolsillo de su camisa,

así que muestra la foto cálida de una niña,

–miro los mismos ojos estrechos,

la redondez exacta de la cara–,

ella parece estar llena de felicidad,

tiene nueve años, dice,

y hace más de cinco años no la veo, o tal vez seis.

 

Una suerte de lluvia cae sobre el parabrisas

–el exterior bruñido se estropeó–,

los limpiaparabrisas ondean como un somnoliento

conjunto de brazos que defienden el cuerpo

de dos mil cien gotas de lluvia,

el auto de enfrente frena de emergencia,

tres vagabundos y una mujer andan a ciegas por el camino.

Ruido.

 

¿La verás de nuevo?, pregunto.

Ese es el plan, dice a medida

que el tráfico crece, los autos se amontonan

uno contra el otro como si fueran maletas.

Debería haber ido por el otro lado, suspira,

un coche blanco como espuma mineral se detiene al lado

 

                          ve a casa

                          ve a casa

se traga el miedo, muerde la ira

y mete a su hija dentro,

mira directo a la lluvia,

manos blancas al girar la rueda,

la radio sugiere romper el fin en Europa,

¿y qué hay de ti?, pregunta,

Tiene hijos.

¿Lo prefieres aquí?

*Traducción: Rodrigo Castillo

 


MALIKA BOOKER

 

Saltfish

My mother wanted to boil the salt out of the fish,

so much harsh salt, then chip that saltfish smaller

and smaller, so she could cope with the hawked spit

of her patients, their hatred gutting her raw

so that some days she wanted to tell them,

It’s only skin, we bleed the same underneath,

but she held it in. Some days she wanted to crawl

back into her mother’s belly, her little island home

and be safe. Some days she wished she had stayed

in that small place because if you study the damn dogs

in this place, they go bite you up, break you down.

Everyday you feel like your teeth cracking on hard

stale cassava bread. This place ain’t winning at all;

is like they don’t realise we can still go back home.

 

Pescado salado

Mi madre quería hervir la sal del pescado,

tanta sal áspera, ella desmenuza al pez hasta hacerlo

cada vez más pequeño, y poder lidiar con la especulación

de sus pacientes, su odio la desangraba,

por lo que algunos días quería decirles:

Es solo piel, sangramos lo mismo por debajo,

y lo sostuvo. Algunos días quería volver a gatear

en el vientre de su madre, su isla pequeña en casa

para estar segura. Algunos días ella deseaba haberse quedado

en ese lugar pequeño porque si estudias en este lugar

los malditos perros te muerden, te destrozan.

Todos los días sientes que tus dientes se quiebran

con piedra de yuca. Este lugar no está ganando en absoluto;

es como si no se dieran cuenta que aún podemos regresar a casa.

 

Sestina for Grenada

You can drive around the entire island

in one day. A place where lush fauna and young girls

flourish, sticks beat steel pan and a woman’s waters

break each minute, sunshine sprawls heat

onto curvy cliff roads till rainy season

slings in to breed trees heavy with fruit.

 

Here schoolgirls’ bodies ripen like fruit

to be plucked by grown men lusting for island

hips to stake in dark pastures and season

with sperm till their breasts swell. Naïve girls

unable to block nutmeg babies from men on heat,

who long to swim in all kind of fresh water,

 

men harvesting kids destined to cross the water

for foreign. No one left to plant cocoa, so fruit

rots into the soil. MTV youths, who can’t take the heat

and scorn the bruising coarseness of island

farming, flock towards Uncle Sam for girls

to marry for green card, or overstay their season.

 

Cricket is replaced by New York Knicks’s season

tickets, youths yearn for home and sea-water,

squashed into housing projects, little girls

five to a bed, like bunched bananas. Forced-ripe fruit

begins to lose flavour in crack city’s hustle. Island

ways fade, staying warm means raising the heat

 

so roaches swarm parquet floors. Calls home create heat

for barrels crammed with brand names to season

the local EC dollar, stretch it further. Oh spice island,

what we leave you for? We miss your fresh river water.

Life here is sweet, but sticky, too, like rotten fruit.

Yet they go back to pose and boast up: flash US girls.

 

build big house, spinning good-life yarns for girls

they left behind; singing success hymns of salvation to heat

up the blood. So dreams obscure the local fruit

from pregnant trees, rotting in the grass. And rainy season

raise  drought of farmers, making people buss eye-water

scarping money to buy the produce of the fertile island.

No one left on this island to plant yam and dig dirt in the heat

on family plots green with bush. No hands season the land

with water. Only a cycle of young girls endlessly bearing fruit.

 

Sextina para Granada

Puedes conducir por toda la isla

en un día. Un lugar donde la fauna exuberante y las chicas jóvenes

florecen, palos golpean el acero y las aguas de una mujer se rompen a cada instante,

la luz del sol hierve en las curvas

de los acantilados hasta que la estación lluviosa cae

para dar árboles llenos de fruta.

 

Aquí los cuerpos de las alumnas maduran como la fruta

para ser arrancados por los hombres adultos que anhelan

las caderas isleñas para jugar en pastos oscuros

y sazonar con esperma hasta que sus pechos se inflamen. Niñas tontas

incapaces de bloquear bebés-nuez moscada de los hombres ardientes,

que buscan nadar en todo tipo de agua dulce,

 

hombres cosechando niños destinados a cruzar el agua

por extranjeros. No queda nadie para plantar cacao, así la fruta

se pudre en el suelo. Jóvenes-MTV que no pueden soportar el calor

y desprecian la grosera tosquedad de la agricultura isleña,

acuden en masa al Tío Sam para que las niñas se casen bajo Green Card,

o sobrevivan la temporada.

 

El cricket se reemplaza por entradas para los New York Knicks,

los jóvenes anhelan el hogar y el agua de mar,

aplastados por proyectos de vivienda, nenas de cinco en una cama,

como penca de plátanos. La fruta madura-forzada comienza a perder sabor

en el bullicio de la ciudad del crack. Las formas de la isla se desvanecen, mantenerse caliente significa elevar el calor

 

para que las cucarachas aniden los pisos de madera. Las llamadas a casa dan calor para los barriles llenos de nombres de marca y así sazonar

el dólar americano, extenderlo más. Oh, isla de las especias, ¿por qué te dejamos? Extrañamos tu agua de río fresca. La vida aquí es dulce, pero pegajosa, como fruta podrida.

Sin embargo posan y se jactan: flash a las chicas gabachas.

 

Construye una casa grande, tejiendo hilos de buena vida para niñas

que se olvidan; cantando himnos de salvación para calentar

la sangre. Así que los sueños oscurecen la fruta de los árboles

preñados, que se pudren en el pasto. Y la temporada de lluvias aumenta la sequía de los hombres, hace que las personas tiren el dinero

a la basura para comprar el producto de la isla fértil.

En este lugar no queda nadie para plantar ñame y excavar la tierra bajo el calor en parcelas familiares. Ninguna mano abona la tierra con agua. Sólo un ciclo de chicas jóvenes logra dar frutos sin fin.

 

A List of Conservative Variables

Exodus: movement of Jah People – Bob Marley

1. There are always rivers involved in any crossing
2. Rivers are more inviting to natives than travellers
3. Water is more dangerous to travellers than natives
4. Natives hate the see-saw strangers bring
5. Strange that there are always ‘Rivers of Blood’
6. Blood is easily contaminated by foreign bodies
7. Foreign bodies disturb fishes natural habitat
8. Everyone seeks a safe habitat to breathe easily
9. To seek is to disrupt nature’s balance
10. The disrupted mark front doors with blue chalk
11. Chalk is fleeting a ghostly dust it protects nothing
12. So ghosts roam our streets lost in paving cracks
13. Cracks do not exist here there is simply no space
14. Sharing our existence is a tad too neighbourly
15. And there are no friendly neighbours these days
16. We will pass anti-friendly laws to prohibit charity
17. Charity is thousands of chickens squabbling for food
18. Chickens drown undertaking long crossings
19. There are always rivers involved in any crossing

 

Lista de variables conservadoras

Éxodo: movimiento de Jah People – Bob Marley

  1. Siempre hay ríos involucrados en cualquier cruce
  2. Los ríos son más atractivos para los nativos que para los viajeros
  3. El agua es más peligrosa para los viajeros que para los nativos
  4. Los nativos odian las interpretaciones que los extraños traen consigo
  5. Es extraño que siempre haya “ríos de sangre”
  6. La sangre se contamina fácilmente con cuerpos extraños
  7. Los cuerpos extraños alteran el hábitat de los peces
  8. Todos buscan un hábitat seguro para respirar fácilmente
  9. Buscar es perturbar el equilibrio de la naturaleza
  10. La marca interrumpida con gis azul al frente de las puertas
  11. El gis es fugaz polvo fantasmal que no protege nada
  12.  Así que los fantasmas vagan por nuestras calles perdidos en las grietas del pavimento
  13. Las grietas no existen aquí: simplemente no hay espacio
  14. Compartir nuestra existencia es un poco demasiado amable
  15. Y no hay vecinos amistosos en estos días
  16. Aprobaremos leyes anti-friendly para prohibir la caridad
  17. La caridad es miles de gallinas peleando por comida
  18. Las gallinas se ahogan al emprender largos cruces
  19. Siempre hay ríos involucrados en cualquier cruce

Exodus

She does not talk about that time.

She has buried it deep in the earth

where you bury shit. She chucked it

into a dark hole then shovelled dirt

on top. Buried it with no wake,

no funeral, no coffin, no fanfare,

buried it whilst it was raw, stink and bitter.

 

It was early September. The phone ring.

Jerk out of sleep. Fumble. The red sky

of pre-dawn through my bare window.

My cousin’s Guyanese tones, low,

whispering, voice broken. She sobs,

till I, too, begin to cry.

She stutters, stops, starts, tells me

about an advert, a plane ride.

They promised her work and a US visa.

I am a prisoner somewhere

in the South; they take my passport,

work us long hours, deduct our pay

for food and board, then give us a trickle.

I made more back home. We pick fruit all day.

She left her girlchild home in her mother’s care,

now can’t send them no money.

I can’t see me way… help me, she sobs.

I make phone calls to older aunts in New York,

not new to this, who tell me they will take care of it.

A month later they call to say, We have her.

How, I ask. But they have buried it, too.

We do not talk about them things.

 

Éxodo

Ella no habla sobre ese momento.

Ella lo ha enterrado profundamente en la tierra

donde entierras mierda. Lo arrojó a un agujero

oscuro y luego lo cubrió

con tierra. Enterrarlo sin despertar,

sin funeral, sin ataúd, sin bravuconería,

lo enterró mientras estaba crudo, apestoso y amargo.

 

Fue a principios de septiembre. El teléfono suena.

Imbécil ensoñación. Buscar a tientas.  El cielo rojo

antes del amanecer a través de mi ventana desnuda.

Los rasgos guyaneses de mi primo, bajos,

susurrantes, con la voz rota. Ella llora,

hasta que yo, también, empiezo a llorar.

Ella tartamudea, se detiene, empieza, me cuenta

acerca de un anuncio, un viaje en avión.

Le prometieron trabajo y una visa de los Estados Unidos.

Soy una prisionera en algún

lugar del sur; toman mi pasaporte,

nos trabajan durante horas, deducen nuestro pago

por comida y alojamiento, luego nos tiran a la mierda.

Hice más en casa. Recogemos fruta todo el día.

Ella dejó su hogar de infancia al cuidado de su madre,

y hoy no puede enviarles dinero.

No puedo verme, ando… ayúdame, ella llora.

Hago llamadas telefónicas a las tías viejas en Nueva York,

no soy nueva en esto, y me dicen que se encargarán del asunto.

Un mes después llaman y dicen: La tenemos.

Cómo, pregunto. Y ellas también lo han enterrado.

No hablamos sobre ellas.

 

Illegal Immigrant

after The Coral Reef by Mike Nelson

You are a coarse crocus bag, a downtrodden rice sack,

your silence scrapes a painful music.

 

The clocks have stopped for you and when I will them to work

the minutes crawl the way dust gathers on its victims.

 

Inmigrante ilegal

después de The Coral Reef by Mike Nelson

Eres una bolsa de azafrán áspera, un saco de arroz pisoteado,

tu silencio raspa una música dolorosa.

 

Los relojes pararon para ti, cuándo los haré girar

los minutos se arrastran a medida que el polvo se acumula en sus víctimas.

 

*Traducciones: Rodrigo Castillo

 


JACK LITTLE

 

Swimming Lessons

Hard as stone, Mexico City

I measure you in cruise liners

far from the sea and hands wider

than the whole of Northumberland

grasping at clanking locks, the cats

in black bin liners are lost in their own

little world – warm and burly the night

light sea, I swear they dance

and what if the rooftop was not to keep

rain out? But to be bathed on, sun bathed

washed in light, watch the ants swim by

this an ocean, I am learning to swim

Clases de nado

Dura como roca, Ciudad de México,

te mido en barcos

lejos del mar con manos,

tan grandes como Northumberland,

 

sujetando candados; los gatos

en bolsas de basura negras perdidos en su

propio mundo  ̶ cálida y pesada la luz

nocturna del mar  ̶ juraría que danzan

 

y qué si el techo no es para detener

la lluvia, sino para bañarse, bañarse en sol,

empaparse en luz, ver a las hormigas nadar

en este océano, aprendo a nadar.

 

Walls

Eye-treading from highway to skyline

funnel coned clouds all point to the heavens

it aches to look so hard – to hear the rattle and rum

of heavy-laden trucks, pig-filled to bursting

piled high in a jenga of to-be bacon.

These windows are a jazz of pointed edges, puzzle ledges

and slums of colour, all enzymes pushing for more evolution,

more measurements for the haphazard. I am constructing

self in foreign languages, all peel and onward detritus.

From here, the pigs’ squeal is a distant pinch, a wall of pink.

 

Muros

Trazando miradas de la carretera al horizonte

la nubes en forma de embudo dirigen al cielo

duele mirar tan fijo, escuchar el ajetreo

de los camiones cargados de cerdos

en pilas de Jenga que pronto serán tocino.

 

Estas ventanas son un jazz de esquinas, estantes perplejos

y suburbios de color; las enzimas fuerzan a una evolución,

más medidas para lo aleatorio. Estoy construyendo

a mi ser en lenguas foráneas; todo es piel y dermis.

Desde aquí, el chillar de los cerdos es un pellizco distante, un muro rosa.

 

Back Again for Christmas

Before landing, we fly low over my parents’ frosty town.

Once, I made out my house and the church between the clouds –

remembered walking to school and seeing planes come in to land

imagining a family’s return from a Greek or Spanish island.

 

Through migrating birds, I think I can recognise the city’s edge,

the sea line – a bridge, perhaps the old road by the golf course

where the travellers camp. Each return to this island is a pang of joy,

all fizzy:    perhaps my landscapes changed through all the dreaming

 

De regreso para navidad

Antes del aterrizaje, volamos sobre el pueblo helado de mis padres.

Alguna vez hice mi casa y la iglesia entre las nubes  ̶

recuerdo caminar a la escuela y ver aviones llegar y aterrizar

imaginaba ver a mi familia regresar de una isla griega o española.

Entre los pájaros que migran, creo reconocer el borde de la ciudad,

la línea del mar  ̶ un puente, tal vez el viejo camino al club de golf

donde los viajeros acampan. Cada regreso a esta isla es un espasmo de alegría,

efervescente, tal pez mis paisajes cambiaron con todos esos sueños.

 

Walking Home

For Kate

 

Drizzle thrashed in dark damp gusts filling mucky puddles

and chilled our bones in the battle to get home that night.

 

The empty street, warmed in part by light emanating from second floor windows

a lady in black hijab dropped her shopping and rested with her hands on her hips.

 

Thankfully, I deferred to your kindness, myself embarrassed to offer help.

Tesco bags in hand, far away spices bedded down with familiar carrots, water.

 

Walking home, she shined on us her guarded truths of Egypt,

between severe breaths, her hardships made her heart falter, she said.

 

At her home, she offered us black tea, khoushari, khoshaf – cinnamon filled the air

and I was self-conscious from this openness – this feast too good, too much.

 

I misplaced her name but still carry her sad and frank face.

I ask Allah why kindness is still so elusive now, thankful again – ashamed.

 

Caminando a casa

para Kate

 

La llovizna, destruida en ráfagas oscuras, llenaba charcos mugrientos

y enfriaba nuestros huesos durante la batalla para llegar a casa esa noche.

 

La calle vacía, cálida, en parte por la luz que emancipaba de las ventanas de los segundos pisos,

una mujer con un hijab negro bajó sus bolsas y tomó un descanso con las manos en su cintura.

 

Por suerte, diferí tu amabilidad, apenado de ofrecer ayuda.

Las bolsas de Tesco en la mano, especias lejanas, inconclusas con zanahorias familiares, agua.

 

Caminando a casa  nos iluminó con sus verdades resguardadas sobre Egipto.

Nos contó, entre profundas respiraciones, que sus adversidades hacían que su corazón flaqueara.

 

En su casa, nos ofreció té negro, kushari y khoshaf  ̶ la canela inundaba el aire

y yo estaba cohibido por esta apertura ̶  Este festín era muy bueno, demasiado.

 

He perdido su nombre, pero aún  cargo su mirada triste y franca.

Le pregunto a Alá por qué la amabilidad están elusiva, aún ahora, agradecido – apenado.

*Traducciones: Chelsea González  


PABLO DE CUBA SORIA

 

Daguerrotipo de cummings entre lilas

Las lilas, cómo conjugar un daguerrotipo del camarada cummings, garzas abrevando en los canales y el chirriar de la sierra, los metales – Como que pides una lengua prestada, sin humaredas ni aldeas de labriegos que laboran – Aunque lo más cercano a una aldea son esos canales donde garzas abrevan los desechos – Lo más que puedas con estos ciegos, la barba que me dejo y que no entiendo – Lo más cercano a lo que aspira el camarada cummings, en familia – Y quedando vas te (mudo) frente a ese bulto de lecturas con las que apenas puedes – Pero habíamos lo intentado sin leer apenas: esperando el precio en las subastas, la colisión tonal de lo pensable, que pagases las deudas a su debido tiempo – No lo hurtas (no puedes, no lo quieren) y cuando ellos llaman no respondes, pues no existen, porque jamás los has nombrado – Solo este daguerrotipo como se tiene un pensamiento (partitura del padre, casi ciego), una forma de vida entre las lilas – Y te dejas la barba, aunque no entiendas – Nunca he entendido mucho, ¿verdad? – Aquel daguerrotipo sin conjugar, garzas abrevando, cummings, el chirriar de aquellas máquinas – Aquel daguerrotipo donde me dejé (también) crecer la barba – Ya estás de vuelta: solo con lecturas que imponía el párroco, las declinaciones, un martillar de máquinas ocho horas – cummings camarada no lo sabe, yo tampoco – Como si las garzas dejaran de abrevar y volaran a otro cuadro: un tanto más frío, donde en pieles envuelto (apenas un espasmo) cultivas lilas – Las regamos, Alicia, las regamos – Pero qué hacer con estas sierras, con un chirriar de palabras a las que un sentido habría que inventar les – Camarada cummings se pregunta – Los labriegos también, laborando en los canales – Mas qué remedio, invierto las partes: un paisaje con garzas y con lilas (inflexiones de un idioma que te prestan, el chirriar de los metales) – O lo que es lo mismo, lo que te has robado:

un daguerrotipo de país sin lilas, daguerrotipo de garzas que cambian el paisaje.

 

Cummings Daguerrotype Among Lilas

The lilacs, as if to conjugate a daguerreotype of comrade cummings, herons drinking in the canals and the screech of the mountains, the metals – As like asking for a borrowed tongue, without fumes or villages of working laborers – Although the closest to a village are those channels where herons drink the waste – As much as you can with these blind, the beard that I leave and I do not understand – The closest thing that Comrade cummings aspires to, in family – And remaining you go I (move you) in front of that bulk of readings with which you can hardly deal with – But we had tried without hardly  reading: just waiting for the price in the auctions, the tonal collision of the thinkable, you paying debts in due time – you don’t steal it (you can’t, they don’t want to ) and when they call, you don’t respond, they do not exist, because you have never given them a name – only this daguerreotype held as if a thought (father’s score, almost blind), a way of life among the lilacs – And you let your beard grow, although you don’t understand – I’ve never understood much, right? – That uncontrolled daguerreotype, drinking herons, cummings, the screeching of those machines – That daguerreotype where I let myself  (also) grow the beard – You’re back: only with readings imposed by the parish priest, the declensions, an eight hour hammering machine – comrade cummings doesn’t know, I don’t either – As if the herons stopped watering and flew to another quadrant: a little colder where, wrapped in skins (barely a spasm) you cultivate lilacs – We water them, Alice, we water them – But what to do with these sierras, as a squeak of words one would have to invent meaning for – comrade cummings wonders – The farmers also, working in the canals – Oh but what to do, I reverse the parts: a landscape with herons and lilacs (inflections of a borrowed language, the screeching of metals) – Or pretty much the same, what you have stolen:

a daguerreotype of a country without lilacs, a daguerreotype of herons that change the landscape.


Gramática de las traducciones

[Para legitimar al gago]

Ciudades que habitó el albacea Pound: cines los de barrio en que repasó filmes de Walt Disney, sus traducciones a veinte idiomas – He resultado mala copia de obras silentes que enfermaron los ojos de abuela, institutrices del Vanity Fair – Defecado he para evitar vulgaridades ajenas al gremio sobre los restos de la madre lengua – Solíamos comer el pan con timba, los sacerdotes lanzando el tintero a mujeres infieles: muchachas empapadas a primera hora – Y ya ves: con veinte centavos el libro de estampillas, la correspondencia o amistades vedadas por madre, enfermedad epistolar que no practicas – Dispuesto has las recientes correcciones de Li Po, los comprobantes de lavanderías de Li Po – No apures demasiado: aquí en St. Elizabeth no hay cines de barrio ni ediciones últimas del Vanity Fair – Ni las tibias arenas de santas marías ni coquito prieto, pañuelos de muselina hindú que perfumaba abuela por los veinte – Anotado he los epigramas, composiciones parisinas para orquesta: me he quedado lampiño, me traquean los huesos y no llegan olvidaron el arroz con leche las institutrices – Tras mamparas, malparados, las ciudades que habitó el mecenas Pound, cines los de barrio con películas mudas – Qué ingesta agarré con coquito prieto, sus traducciones a veinte idiomas –

Un daguerrotipo con escarcela (Guanabo, Venecia).

 

Grammar of the Translations


[To legitimize gago]

Cities inhabited by the executor Pound: movies, neighborhood theaters where he reviewed Walt Disney films, his translations into twenty languages ​​– I’m the result of a bad copy of silent works that sickened my grandmother’s eyes, governesses of Vanity Fair – I have defecated to avoid borrowed vulgarities to the guild over the remains of the mother tongue – We used to eat the bread with timba, the priests throwing inkwells at unfaithful women: girls soaked at first hour – And so you see: with twenty cents the book of stamps, correspondence or friendships banned by mother, epistolary disease that you don’t practice – You have made the recent corrections of Li Po, the laundry receipts of Li Po – Do not worry too much: here, in St. Elizabeth there are no neighborhood theaters or last editions of Vanity Fair – Nor the warm sands of holy Maries nor coquito prieto, handkerchiefs of Hindu muslin perfumed by grandma near the twenties – Annotated I have the epigrams, Parisian compositions for orchestra: I’m hairless, my bones squeak and they haven’t arrived, the governesses forgot the rice pudding – Behind screens, battered, the cities that the patron Pound lived, the neighborhood cinemas showing silent movies – What an intake I caught with coquito prieto , his translations into twenty languages ​​-

A daguerreotype with a pouch (Guanabo, Venecia).


Destrocadero Lezama

En unas pocas palabras la escritura de un país:

gaguear el mulo de Lezama –

En Dos Ríos o Key West, por amor de su nombre –

Viejo Elías que a los baches de la memoria acude

sin profecías ni ascensos ministeriales –

O demasiado encorvado, los tomates –

Cultivar o hacer se el que cultiva:

más bien rayando el guayo –

Los chirridos que defines, un pedaleo, y lo intentas –

Rechonchos mandarines coloreados por Gustav

mulatos aprendices de escuelas coloniales –

Una costumbre de bonzos al mover de balancines –

Pero a veces quisiera

(lo he pretendido)

decir los movimientos que se cruzan:

la mía gaguera articulándose en los otros –

Lengua muerta de proscritos en día de gracia

Escucha la

Albaceas vista al frente en conteo de purgas:

así Pound con Walt Disney en instantánea de época –

Con quince de retraso y sin lengua posible

una lengua en producción de amores –

En el jardín de su casa, señora, mean los perros

(sin días últimos, siquiera iniciales)

sus pantagruélicas manías a pesar de Rebeláis –

Mas un tanto de las lindes desviémonos un tanto:

Hacia Homestead (dijo Amherst)

la cortesana de closet con heliotropos salía –

El infierno está vacío, dijo, los peones están doblados –

Las parteras del Greenwich eran graduadas:

Llegaron al atardecer en busca de Vida

He olvidado doblar me los puños manga adentro

Manga adentro los puños olvidé doblar me

Cuerdas silábicas que cancanean tes ceden –

¿Quién se las arregla, entonces

con esta implosión de eufonías gagas en mi cabeza? –

En Dos Ríos o Key West, por amor de su nombre.

 

Destrocadero Lezama

In a few words the writings of a country:

stutter the mule of Lezama –

En Dos Ríos or Key West, for love of his name –

Old Elias that to the bumps of his memory comes

without prophesies nor ministerial promotions –

Or too bent, the tomatoes –

To cultivate or to turn into the grower:

Better yet, scratching the guayo –

The squeaks you define, a pedaling, and you try –

Stocky mandarins colored by Gustav

apprentice mulattos of colonial schools  –

A bronzed habit when moving the seesaws –

But sometimes I’d like

(I have wanted it)

to say the movements that cross each other:

my own stuttering articulating in others –

Dead language of outlaws in the day of grace

Listen to it

Executor’s gaze ahead in purge count:

that’s how Pound and Walt Disney in epoch instant image –

With fifteen late and without possible tongue

a tongue in love production –

In his garden home, dogs pee

(without last days, nor even initial)

his pantagruelic manias in spite of Rabelais –

But a little bit of the edges we deviate a bit::

Towards Homestead (said Amherst)

the closet courtesan with heliotropes coming out –

Hell is empty, he said, the pawns are bent –

The midwives of the Greenwich were graduated:

They arrived at sunset in search of Life –

I forgot to fold my sleeve cuffs

Sleeve in fists I forgot to fold me –

Syllable strings that singing yields –

Who manages, then

with this implosion of gaga- euphonies in my head? –

In Dos Ríos or Key West, for the love of his name.

*Traducciones: Samuel Dhalmat

 


JOHNNY PAYNE


56


7891011


1213141516


17


18

*Traducciones: Johnny Payne